miércoles, 6 de enero de 2021

Lo que te hace una persona no condena al resto

 

En cualquier ámbito de la vida, laboral, amistoso, sentimental… podemos encontrarnos con personas que nos hacen daño. Ya sea un jefe que no nos trata bien, un amigo que nos traiciona, una pareja que nos deja… pero lo que hace una persona no condena al resto.


Cuando nos suceden este tipo de cosas, nos llenamos de prejuicios y de miedos, y esto, conlleva a nuestras propias inseguridades. Cuando un jefe te dice ¨no sabes hacer nada¨ es posible que a partir de ahí, en las siguientes entrevistas vayas inseguro, dudando de tus propias cualidades. Cuando un amigo nos traiciona, contándole a otras personas nuestras cosas personales, nuestra confianza se ve afectada y comenzaremos a guardarnos muchas cosas dentro y a decidir con más cuidado a quién se las contamos. Cuando una pareja nos deja o nos ¨falla¨ tenemos miedo al compromiso, nuestro amor propio se ha dañado y con él nuestra seguridad.


Pero… no somos seres inmortales y no podemos cerrarnos en banda a las personas. Hay mucha gente dispuesta a contratarte porque confía en ti, hay mucha gente dispuesta a ser tu amigo y dispuesta a escucharte, hay mucha gente dispuesta a conocerte. Pero somos así ¿no? Condenamos al resto de personas solo por lo que UNA nos ha hecho, mientras nos cegamos del resto.


Personalmente esto me parece algo egoísta y cobarde. Nos llenamos de miedos, dejamos de confiar, dejamos de conocer sin saber de todas las cosas buenas que nos estamos perdiendo en la vida.


Lo dejamos todo para un futuro, porque ¨esto pasarᨠy claro que pasará, pero cuando pase habrás perdido tiempo y a personas que no lo merecían, porque ni el tiempo, ni las personas, ni las oportunidades esperan. Por eso, una de las cosas que escucho mucho últimamente es, que vivamos en el presente y disfrutemos del día a día, nadie sabe lo que nos pasará mañana o si viviremos cien años más. Lo que si queda claro es que nos arrepentiremos de haber perdido el tiempo y de no haber vivido lo que realmente queríamos, por miedo y por inseguridades.


Se que esto no es algo fácil de cambiar ni de tratar y sé que son problemas personales en los cuales no voy a indagar. Pero no nos cerremos a personas buenas por los miedos.


No digo que nuestra confianza se la debemos dar a cualquiera y enseguida. Está claro que cuesta mucho tiempo construirla y sentirse cómodo, pero no permitamos que los miedos dominen nuestros actos, porque esto, si que es algo cobarde.


Lo que sientas que quieres hacer, hazlo… si lo piensas demasiado, no lo harás (porque tus miedos se habrán adueñado del momento).


Por otro lado, creo que hay personas que sienten tanta rabia por lo que han recibido de otros, que frustran la misma en otras y que por supuesto, no lo merecen. No puedes pretender que otra persona pague por tus daños ni por los actos que ha hecho otra. Si no te gusta lo que recibiste, deja de dar lo mismo al resto y comienza por dar lo que esperas recibir.



El tabú de los sentimientos

  Resulta que este tema fue uno de los más votados en su día para hablar sobre él. Realmente no sé muy bien como empezar, engloba bastantes ...